Carlos Berlocq y su nueva vida como coach: "No me imaginé ser entrenador tan rápido"




Chile le sienta bien al argentino Carlos Berlocq (39). Aquí, el oriundo de Chascomús logró su primer título profesional en 2002, como también su primera final ATP, en Viña del Mar diez años más tarde.. Retirado de la actividad desde fines de 2019, el 'Gladiador' saltó inmediatamente al otro lado de la vida del tenista: Poder aportar su conocimiento como entrenador. Hoy trabaja con Tomás Etcheverry (120°), que ha dado grandes saltos bajo su tutela. En entrevista con Séptimo Game, el campeón de Copa Davis detalla sobre su decisión de convertirse en coach tan rápido, sus desafíos con 'Retu' y su vida como tenista profesional.


Carlos, hace poco más de dos años que anunciaste tu retiro del tenis, pero al mismo tiempo te convertiste en entrenador. ¿Cómo surgió esa decisión, la fuiste meditando o fue algo que se dio de forma espontánea?


Sinceramente, cuando estaba jugando la última etapa de mi carrera, yo ya empecé a tener en la cabeza eso de ser entrenador. Yo era un jugador muy curioso, me gustaba todo el tiempo aprender, y entender el porqué de diferentes situaciones: La técnica, algunas situaciones que ocurrían en el día a día. A mí eso me hacía pensar que yo podía ser entrenador, y que era algo que tenía en mis pensamientos. Lo que sí no me imaginé, fue que después de retirarme iba a comenzar a ser entrenador tan joven y tan rápido. Pensé que me iba a tomar un tiempo para estar tranquilo, pero bueno, en ese momento Agustín Velotti, con quien tenía una buena relación me insistió mucho y me convenció a empezar con él, y tuve mis primeras experiencias.


¿Cuáles fueron tus influencias en tí al momento de tomar la decisión de ser coach?


Pasé por muchos entrenadores muy buenos, y aprendí mucho de ellos, tanto en mi formación como en el profesionalismo. Siento que no hay un entrenador que sea el número uno, cada uno tiene su esencia, y te enriquecen como jugador. Algunos son más técnicos, otros más tácticos, que te acompañan en el día a día o son motivadores. Creo que por como yo era como jugador, los exprimí muy bien, y eso hace que hoy por hoy tenga buena información. El desafío ahora es ponerla en práctica, para los jugadores que estén a mi lado.


De esos estilos que mencionaste, ¿Con cuál te identificas más?


Es difícil nombrar a uno. Hay un entrenador que justo con él, lo veo muy especial, porque fue el entrenador con el que logré ser Top 100. Él me agarró en un momento de mucha inseguridad, era muy pequeño, muy joven, con muchos sueños por cumplir. Él hizo un gran trabajo conmigo. Después hay otros, como Walter Grinovero, que está acá en el torneo (con Facundo Bagnis), Francisco Yunis, Fabián Blengino, la verdad que pasé por muchos entrenadores que son de muy alto nivel.


Llevas un poco más de un año con Tomás Etcheverry, y de inmediato empezaron a verse resultados. En Córdoba 2021 estuvo cerca de ganarle a Ramos, y en los torneos de Europa ya empezó a entrar en el Top 150. ¿Qué es lo que viste en él, y qué es lo que necesitaba mejorar para dar este salto?


Con Tomi llevamos más de un año de mucho trabajo y mucho esfuerzo. Él te exige de una manera muy linda, porque ves que quiere, que tiene hambre, y eso te hace comprometerte muchísimo. Lo que trato de inculcarle es que el resultado no es de vida y muerte, buscar una manera de relajarlo por ese lado me parece sumamente importante, que el jugador encuentre una manera de poder sacarse la presión. También hay que hacer mucho hincapié en la actitud, en el punto a punto. Si uno da el máximo en el punto a punto, a la larga uno va automáticamente evolucionando. Uno trabaja en cosas técnicas, en su manera de jugar. Creo que uno de los avances que logré con él es que ahora entra a la cancha y sabe a que juega. Esa seguridad la tiene, a veces sale, a veces no, pero bueno, se dieron los resultados. Estamos ahí en la puertita del sueño de todo jugador, de ser Top 100, pero como le digo a él, es cuestión de tiempo. El nivel lo tiene, la entrega la tiene, la cabeza, es luchador, es competitivo. Hay que dejar que la vida decida cuándo tiene que lograr ese objetivo, y hay que seguir preparándose, porque cuando uno cumple ese objetivo, hay que mantenerlo.


Tomás forma parte de una generación nueva de jugadores argentinos, como Báez, los hermanos Cerúndolo, entre tantos otros. ¿Cómo los ves ahora, que se están insertando en el circuito ATP luego de un año muy bueno para todos ellos?


Los veo muy bien. Esta camada de argentinos, son chicos muy trabajadores. Los ves que están ordenados, cada uno con su equipo, preparadores físicos, entrenadores. Son jóvenes pero son muy profesionales, y eso es una gran ventaja. A veces cuando tienes 20-21 años, no estás claro u ordenado en cómo manejarte en la carrera, que no es nada fácil, porque estás mucho tiempo solo. Ya el tener un buen acompañante, un buen entrenador que te guíe es una ventaja para cualquiera. Y más allá de los que nombraste, hay otros jugadores (Carabelli, Rodríguez Taverna, Díaz Acosta, Ficovich, Tirante) que están atrás, y que no han pegado el salto como ellos, pero en cualquier momento lo harán. Es lindo que aparezcan nuevos argentinos.


A finales de tu carrera, te tocó jugar con muchos jóvenes que hoy están arriba, como Garin, Ruud, o incluso Korda. ¿Qué sientes respecto a que hace tres o cuatro años los estabas enfrentando en cancha, y ahora los tienes que analizar?


Es algo diferente. Me enfoco mucho en el rendimiento de Tomás, y a veces siento que por haberlos enfrentado, tengo una pequeña ventaja sobre cómo poder planificar el partido, o a veces avisarle a Tomás sobre ciertas jugadas de aquellos jugadores. Obviamente ellos se van actualizando y proponiendo cosas nuevas en su juego. Pero bueno, me ha ayudado mucho, y lo tomo por ese lado.


El año pasado, cuando Tomás estaba ganando torneos Challenger, y llegando lejos en prácticamente todos ellos, quedó varado en Europa, y posteriormente tuvo COVID. ¿Cómo te sentiste en ese momento?


Las cosas suceden porque tienen que suceder. Tomás había estado mucho tiempo en Europa, por lo que tuvo que devolverse a Argentina, y bueno, tuvo la "mala suerte" de que se contagió, pero es algo que nos ha pasado a la mayoría. Lo agarró en un buen momento, era bueno parar un poco, porque Tomás lo necesitaba. Luego jugó toda la gira sudamericana y siguió ganando partidos. Tanto el final del año pasado y el inicio de éste, estamos en buen nivel, con buenos resultados. A veces pegan en el palo, pero es cuestión de tiempo. Es un gran luchador, y va a seguir firme ahí, peleando.


Hace muy poco pasaron su primera Qualy de Grand Slam en Australia. ¿Cómo lo vivieron en la interna?


Fue un momento muy feliz, muy emocionante. Era su primera vez y para estos chicos que están arrancando la carrera, también es mucho dinero. Es un gran premio y a mí me pone contento, porque él se lo merece. Hace todo para poder llegar lejos, y a veces un poco más. Me puso contento por el rendimiento que tuvo. A veces uno rinde bien pero no tiene los resultados, ahí lo disfrutamos muchísimo con todo el equipo.


Pasemos a tu etapa como jugador. Desde el 2005 en adelante, estuviste siempre más adentro del Top 100 que fuera, por más de diez años. ¿Qué es lo que más disfrutaste en ese tiempo?


Disfruté viajar mucho con mi esposa, luego con mi hija y mis hijos. Eso es una de las cosas que más disfruté. Es el recuerdo que más tengo en mi cabeza. Después, los resultados, algunos mejores, otros peores, pero ese disfrute fue increíble. También el jugar la Copa Davis en tu país, con toda la gente a tu favor, con familia y amigos que te van a ver, los sumo a los recuerdos más importantes que tengo.


Y dentro de la cancha, ¿Guardas alguno en especial?


Fue en Copa Davis que jugué el quinto punto contra Francia contra Simon. Ese fue mi momento. El que más disfruté.


¿Alguna espinita clavada?


Si tuviera que ser exigente, podría decir una. Pero sinceramente, me gusta más quedarme con todo lo bueno, y haberlo valorado, porque sino, siento que soy un poco egoísta. Siento que logré muchísimas cosas, pero si pudiera decir algo, capaz que sea el haber llegado a una segunda semana de Grand Slam. O mismo en Roland Garros, quizás tener algo mejor, que lastimosamente no se dio.


¿De dónde surgió el 'Ber-Hulk'?


No surgió en ningún lado. Fue espontáneo, contra Kohlschreiber en el primer partido de Copa Davis en 2013, un partido larguísimo, de más de cuatro horas, casi 40°, se sufrió muchísimo. Cuando gané, sentí hacer eso, porque estaba muy emocionado, porque fue luché mucho en ese partido. Después, todos me empezaron a decir que cada vez que gane, tenía que romper la remera y bueno, me lo tomé en serio (risas).


Si 'Retu' tuviera que hacer eso, ¿Cuándo sería?


Le dije a Tomás que cuando ganara su primer ATP, tenía que romperse la remera (risas).


En tus últimos años se hizo viral tu partido con Dutra Silva en un Challenger en Francia, donde al segundo punto te tira un passing y rompiste la raqueta. ¿Qué pasó ahí?


La verdad es que ese día tuve un problema familiar y casi no entro a la cancha. Al final, tomé la decisión de entrar, y bueno, lo tenía en la cabeza, estaba muy comprimido. Siempre que estaba así, me decía que tenía que explotar, porque sino, no podía reaccionar, no podía competir. Sentía esa sensación, de que ahora voy a explotar, y lo hice de esa manera. Busqué algo para agarrarme, poder reaccionar y ser competitivo. Creo que esa una de mis virtudes que tenía como jugador.


Siempre había un segundo aire.


Claro, porque siempre estaba competitivo, me tenían que ganar.


Habían partidos donde estabas 6-4 4-0 abajo, y todos decían "nunca es seguro con Charly", porque podías quebrar y volver a meterte en encuentro rápidamente.


Ese era mi lema. Seguir peleando, seguir creyendo en cada punto, porque uno no sabe lo que puede llegar a pasar. Ahora lo transmito como entrenador.


Foto: Álvaro Mesías / Séptimo Game


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