Henner Henkel: El campeón de Roland Garros que cambió la arcilla por el frente de guerra
- Ariel Román Espinoza
- hace 2 horas
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Hasta el domingo recién pasado, Alemania llevaba una sequía de casi 90 años sin un campeón en Roland Garros a nivel masculino. La arcilla siempre detuvo a Boris Becker, probablemente el mejor tenista de la historia de aquel país. Michael Stich, campeón de Wimbledon, llegó a la final en 1996. Antes de Sascha Zverev, debemos remontarnos a 1937 para ver a un campeón germano en París... aunque con una bandera muy diferente a la actual.
Se trata de Henner Henkel, un prodigio del tenis cuya carrera y vida terminaron de forma trágica en el campo de batalla en la Segunda Guerra Mundial.
Heinrich Ernst Otto "Henner" Henkel nació en 1915 en Posen, actual Poznan, en el corazón de Prusia en la Alemania del Káiser Guillermo II, en plena Primera Guerra Mundial. Luego de la guerra, él y su familia se mudaron a Erfurt, donde aprendió a jugar tenis a una temprana edad, y luego a Berlín. En la capital, se unió al Rot-Weiss Tennis Club, cuna de grandes talentos alemanes como Steffi Graf o Boris Becker, y donde actualmente se disputa el WTA de Berlín en pasto. Con 19 años, en 1934, comenzó a disputar los distintos torneos importantes de Europa, y en 1935, lo hizo en Roland Garros.
El príncipe de las sombras
En su debut en París, Henkel llegó hasta la tercera ronda, aunque las miradas de su país estaban puestas en el Barón Gottfried von Cramm, un aristócrata que dedicó su vida al tenis. von Cramm era la viva representación de lo que quería Adolf Hitler a nivel deportivo: Demostrar que la raza aria era superior. Sin embargo, von Cramm siempre se rehusó a ser una herramienta de propaganda nazi.
El barón ganó Roland Garros en 1934, fue finalista en 1935, y volvió a ganar el torneo en 1936, por lo que Henkel, que desarrollaba su carrera bajo el alero de von Cramm, se ganó el apodo de "príncipe de las sombras". En Copa Davis, ambos formaban una formidable dupla, pero nunca pudieron llegar más allá de la final interzonal, la fase previa a la final por la Ensaladera, instancia a la que llegaron en cuatro ocasiones entre 1935 y 1938.

Curiosamente, el rechazo del barón a unirse al partido nazi le valió una persecución de la Gestapo, y un posterior castigo de parte de la federación de su país, que no lo inscribió para defender su título en Roland Garros en 1937, por lo que Henkel era el principal tenista alemán en aquel cuadro. Como tercer sembrado, se abrió camino hasta la final, la cual ganaría venciendo en sets corridos al británico Bunny Austin, por 6-1 6-4 y 6-3. Nunca más volvería a jugar en la arcilla francesa.
En dobles, Henkel también se llevaría el título en París junto a von Cramm, y ese mismo año, en Boston, el título de los Campeonatos de Estados Unidos (hoy US Open). A nivel de Grand Slam, antes de la guerra, dos semifinales de Wimbledon en 1938 y 1939 fueron sus mejores resultados, antes de cumplir 24 años.
Uno de cientos de miles en Stalingrado

La Segunda Guerra Mundial fue inevitable, y eso canceló los torneos de Grand Slam, la Copa Davis, y numerosos torneos internacionales en Europa. Varios deportistas debieron acudir al llamado de sus países para unirse al conflicto bélico, y para Henner Henkel, no fue la excepción.
Mientras disputaba un torneo en el resort de Bad Pyrmont en el verano boreal de 1942, Henkel recibió la notificación de que su orden de incorporarse a la Wehrmacht. Meses después, estaba en el frente de guerra en Stalingrado.
En combate, una herida de bala en una pierna lo dejó seriamente herido. Con los alemanes rodeados por el ejército soviético, su evacuación era imposible, fortuna que sí tuvo su amigo, Gottfried von Cramm, que evitó morir congelado en el frente soviético, y posteriormente, como opositor a Hitler, huyó a Suecia, e incluso apareció en los planes de la famosa 'Operación Valkyria' - el fallido intento de asesinato del Führer.
Aquella herida de bala finalmente acabó con la vida de Henner Henkel, el 13 de enero de 1943, en Voronezh, en la Unión Soviética. Tenía tan solo 27 años. Fue uno de más de 700 mil soldados que perecieron en aquel frente. Por 89 años, su nombre era el del "último alemán que ganó Roland Garros" - algo que culminó este domingo, con el título de Alexander Zverev, hijo de padres soviéticos, en París.





