Jarry en el tiebreak del tercer set: Una historia de grandes alegrías o mucho dolor




Cuando Nicolás Jarry define un partido en el tiebreak del tercer set, no hay extremos. O se celebra efusivamente tras ganar, o se muerde el polvo de la derrota. Su partido de primera ronda en el Chile Open frente a Frances Tiafoe, que acabó en caída para el nacional, fue su duelo número 32 en el que el match se estiró al máximo, con un récord positivo de 17 victorias y 15 derrotas, que se remontan a partir de su primer año como profesional en 2014.


Curiosamente, su primera definición en un tiebreak en el tercer set se dio con su actual coach, Cristóbal Saavedra, en la primera ronda del Futuro 2 de Chile en marzo de 2014. El partido acabó con triunfo para el espigado nacional, por 3-6 6-2 y 7-6(4). En ese año, jugó otros tres desempates, todas derrotas.


A nivel ATP, su estreno en esta situación se dio en la segunda ronda de Qualy del ATP 250 de Quito en 2015, donde derrotó al brasileño Fabiano de Paula por 6-1 2-6 y 7-6(4). Fue su unico tiebreak en el tercer set en esa temporada.


En 2016, Jarry disputó cinco tiebreaks definitorios, con un saldo de dos triunfos y tres derrotas, siendo el más relevante la derrota en la final del Futuro 13 de Rumania, donde cayó frente al holandés Miliaan Niesten por 6-7(3) 6-2 y 7-6(4).


2017 fue un año positivo para el nacional en esta clase de encuentros, ganando los tres desempates que jugó. En el Challenger de Morelos, derrotó al ecuatoriano Gonzalo Escobar por 7-6(5) 6-7(8) y 7-6(4) en Octavos de Final. En Cuartos del Challenger de León, superó al siempre difícil Vasek Pospisil por 3-6 7-5 y 7-6(2), mientras que su primer título Challenger se dio por esta vía, imponiéndose por 7-6(4) 2-6 y 7-6(0) sobre Joao Souza en la final del torneo de Medellín.


El primer año en el circuito ATP para Jarry fue bastante positivo en este aspecto: 2018 lo vio jugar siete tiebreaks del tercer set, y ganó cinco de ellos. Sus dos derrotas fueron a principios de año, frente a Maxime Janvier en el Challenger de Canberra y versus Roberto Carballés Baena en Cuartos del ATP de Quito. En ruta a su primera final ATP en Sao Paulo, ganó dos partidos seguidos con un marcador casi idéntico: En Octavos, superó a Guido Pella por 6-7(2) 6-4 y 7-6(2), y en Cuartos a Albert Ramos por 6-7(6) 6-4 y 7-6(3). También ganó su segundo partido de Masters 1000 en Shanghai a Mischa Zverev de esta manera, imponiéndose por 6-4 3-6 y 7-6(5).


2019 fue un año cargado a tiebreaks para el chileno, con una victoria que le dio un respiro gigantesco a todo un país, como fue su victoria frente a Dennis Novak en el cuarto punto del repechaje de Copa Davis en Salzburgo, ganando por 6-4 3-6 y 7-6(2) para igualar la serie. También, en el ATP 500 de Barcelona ganó tres partidos así: En la primera ronda de Qualy venció a Chun-Hsin Tseng por 6-4 3-6 y 7-6(5), mientras que en segunda ronda, como Lucky Loser, consiguió el mejor triunfo de su carrera hasta ahora superando por 3-6 7-5 y 7-6(5) a Alexander Zverev. Finalmente, en Octavos, se impuso por sobre Grigor Dimitrov por 2-6 6-4 y 7-6(2), en lo que fue su última victoria por esta vía.


Después de ese partido, Jarry perdió sus cinco siguientes encuentros que se definieron en un tiebreak del tercer set, incluyendo tres en los que tuvo al menos un match point a favor en el desempate. Estos fueron en la última ronda de Qualy en Roma 2019 frente a Cameron Norrie, cayendo por 6-3 4-6 y 7-6(6), la dolorosa derrota en la final del ATP 250 de Ginebra ante Alexander Zverev por 6-3 3-6 y 7-6(8) y en la primera ronda de Qualy de Queen's Club ante Nicolas Mahut por 6-3 6-7(4) y 7-6(6).


Finalmente, se debe sumar la caída ante Frances Tiafoe por 7-6(7) 6-7(7) y 7-6(7) en la primera ronda del ATP 250 de Santiago 2021. Está más que claro, que el público chileno al llegar a un tiebreak en el tercer set, independiente del jugador de turno, tendrá que empezar a referirse a esta definición como 'terminar el partido a lo Jarry'.


Foto: Chile Dove Men+Care Open

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