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La nueva etapa de Guillermo Núñez, Top Ten junior junto a Garin y Jarry, hoy en el staff de Norrie




En la generación 95-96 del tenis chileno asomaban varios tenistas que prometían, y que estaba liderada por Cristian Garin y Nicolás Jarry. Detrás de ellos, se encontraba Guillermo Núñez, zurdo que llegó a ser Top Ten en juniors y el 674 de la ATP en 2013.


No obstante, eligió un camino diferente, y tomó la decisión de estudiar en la Texas Christian University, mientras competía en la NCAA en Estados Unidos. Ahí, compartió con Cameron Norrie, jugador británico que una vez finalizado su paso por el tenis universitario, decidió retomar el circuito. Su amistad se mantuvo tras graduarse, y ese vínculo lo tiene actualmente como parte del staff del semifinalista de Wimbledon.


En entrevista con Séptimo Game, el santiaguino revela detalles de su vida tras su paso por el circuito universitario, y su decisión de seguir vinculado al tenis como entrenador, llegando al equipo del hoy número 12 del ranking mundial.


¿Qué fue del Guillermo Núñez que era tenista junior, y luego se retiró?


Me gradué de la universidad. Estudié Economía y me fui a Nueva York, a trabajar en finanzas, en la bolsa de Wall Street. Hice eso por un año y tres cuartos, estaba haciendo un producto en específico con Latinoamérica, y fue una buena experiencia. En un momento quería seguir más o menos esa línea, y tras un año y medio en la oficina dije: “El tenis es lo mío”. Justo a la vez estaba teniendo conversaciones con gente para empezar algo, como coach. Nunca dejé el tenis estando en la universidad, coacheaba a algunos niños los fines de semana, o algunos días después de la oficina, y jugaba de vez en cuando, pero mi rubro, full-time, era el otro. Y bueno, ahí tomé la decisión de entrar a un club en Nueva York. Me gusta Nueva York. El club era estrictamente del ámbito social, como el Manquehue, por así decirlo, y con un nivel bueno, de ciertos niños. Ahí estaba, en el tenis, en la línea neoyorquina, y en la constante comunicación, en la buena onda, con Norrie, con la buena onda que siempre quedó, y siempre comentando, alentando, de lo que podía decir de los partidos que veía en la tele, y fui a un par de torneos, como amigo, como “acompáñame, a ver qué onda”. Fuimos al Masters de Turín, al US Open cuando estaba ahí, fuimos a Barcelona también. Y a finales del año pasado, en una conversación un poco distinta, vimos si podíamos empezar a trabajar este año.


¿Te lo pidió él?


Sí. Ayuda mucho que seamos amigos, y que el staff sea amigable, y que la confianza está para uno pueda decir lo que opina. Así que estamos en la segunda semana de unas cuantas al año.


Paralelamente, trabajas en el club de tenis, ¿verdad?


En paralelo, trabajo ahí. Paso más semanas en mi club, y una cierta cantidad de semanas con Norrie.


¿Cuál es tu rol dentro del staff de Norrie?


Es ayudar a todos. No es que tenga una limitación, pero tengo que entender que me estoy sumando a un grupo que le está yendo muy bien, y que cada año ha ido progresando, y que tengo la suerte y la oportunidad de que sigan progresando todos, y ver qué puedo aportar. Siento que ayuda el que lo conozco, sé como juega, qué cosas puede mejorar, qué puede seguir demostrando, porque igual lo sigo, veo los partidos en la tele, y se ven cosas que quizás en la cancha no se pueden ver tan claras. Es una voz más en un equipo donde todos trabajan duro. El rol es ayudar de forma conjunta.


¿Te sorprendió lo alto que ha llegado Cameron en este tiempo? El ranking suele ser una consecuencia del buen trabajo que se hace con el equipo.


De igual forma sorprende el verlo como el número ocho del mundo. Si uno lo compara con otros jugadores, es muy especial a su forma. Tiene tiros que ningún otro jugador tiene, y tiene tiros que sigue trabajando como todo jugador. De lo que lo conozco, fuimos compañeros de equipo, entrené con él, viví con él, bajo ese punto de vista, no me sorprende dónde está, siento que puede seguir subiendo, porque es un buen atleta y un buen tenista. El tema está en poner todo junto para seguir mejorando. Cameron tiene una forma de competir que es top. La forma en la que afronta el día a día es admirable.


¿Cómo es el día a día de un jugador top? – Hay algo que es distinto en un jugador que está 10 del mundo con alguien que es 100.


Él es muy constante. El día a día es parecido al de todos, uno entrena hace su físico, almuerza, descansa. Lo que él hace constantemente es llevar su rutina a un nivel muy alto, cada día. Esa es la clave, no una semana bien y una mala. Ya lleva un par de años arriba en el ranking, y tiene un equipo detrás que es muy apasionado por el tenis, y que busca que le vaya bien. Cameron y su staff son muy equilibrados, y organizados en la forma de planificar, de ver quiénes y cuántos viajan. Hay un equipo detrás que lo está apoyando, guiando, elongando, viendo la parte física, entonces hacen las cosas bien.


De personalidad, se ve muy calmado…


Es muy competitivo. Hay algo muy entretenido, que es cuando estamos almorzando, jugamos cartas. La semana anterior a Buenos Aires nos quedamos en una casa, antes de ir al hotel, y estuvimos entrenando, comiendo, haciendo físico, hablando de tenis, o jugando a las cartas. Muy competitivo, pero a la vez es una persona tranquila.


En la cancha también, ¿no?


Sí, muy tranquilo, pero intenso a la vez, en el sentido de que hace las cosas a un alto nivel. Es muy autoexigente, entonces no sé si la palabra tranquilo lo define, sino que compite con él mismo, y no con los demás. Si tiene la oportunidad de exigirse a sí mismo, va a luchar.


Después de ganar Indian Wells, Cameron dijo que su objetivo cambió, y que quería ser número uno del mundo. ¿Qué falta para seguir avanzando más allá del número ocho del mundo?


Falta mejorar en todo sentido. La parte mental, los top juegan los puntos importantes mejor que el resto del mundo, tienen todos los golpes buenos. Tiene la chance de seguir subiendo. Trabajamos día a día para ser número uno del mundo, porque si trabajas para ser número cinco, no funciona la cosa. Lo veo lejos todavía de su peak, lo que es muy bueno. Tiene mucho para mejorar, y con la forma en la que hace las cosas, si llega a ser número uno del mundo, no me sorprendería.


¿Cómo ha manejado Cameron el hecho el que juega por un país en el que está Andy Murray, ser el número uno del país?


Es bueno que lo consideren así, pero no le cambia nada, y él lo sabe. Cameron siempre dice: “Nos vamos a levantar mañana a entrenar y competir, y da lo mismo. Y si pierdo mañana, no es por que sea el número uno del Reino Unido”. Él es muy de memoria a corto plazo, un resultado de hace dos o tres semanas ya pasó, chao. Si bien le gusta ganar, no le gusta perder como a todos. Gana, y piensa en el siguiente partido, y si pierde, igual. No le cambia mucho.


¿Trabajan con psicólogo? En la parte mental, ya todos los tenistas cuentan con uno…


Tiene un psicólogo, con el cual ve sus rutinas, qué hacer, pero tiene un equipo muy completo. Tiene todas las áreas cubiertas.


¿Luego de Buenos Aires y Río, cómo sigue tu calendario con Norrie?


Vamos a ir a la arcilla, y haremos Monte Carlo, Barcelona y Madrid, un par de semanas en pasto y luego en cemento. No creo que más de doce semanas. Pero dependiendo de cómo se sienta, y si hay cambios en el calendario. Mi base está en Nueva York, niños y gente a la que sigo entrenando, y me gusta esta parte del tenis. Quiero seguir a full, seguir aprendiendo y estar alrededor del tenis.


Compartiste con Norrie en la universidad, entrenaron, jugaron juntos, y le ganaste en alguna ocasión. ¿Te da la sensación de que pudiste haber llegado a ser Top 100, 50, y haber jugado los torneos que Cameron disputa?


Es interesante, entretenido verlo de ese punto de vista. Hay un par de jugadores con los que he jugado, ganado o perdido, que también están ahí. Pero me gusta el rol en el que me estoy metiendo, y me gusta mucho lo que viví, para irlo transmitiendo. Y el hecho de que jugamos a buen nivel, me sirve muchísimo, porque sé cómo jugarle a ciertos jugadores, porque en algún momento lo hice. Es un plus, y me pone contento verlos bien. Si uno dice: “Podría haber estado ahí”, como que fueron caminos distintos. Me cuesta decir eso. Es bueno poder verlo desde otra mirada, y con las ganas que tengo.


De los jugadores de tu generación, ¿te sorprendió ver a alguno que esté metido arriba en este momento?


Hay un par de jugadores que son del 95-96, por ejemplo, Matteo Berrettini, que si uno ve la forma que tiene para jugar, a nadie le sorprende verlo donde está. Pero hay un par de jugadores de mi generación que no se supo mucho de ellos hasta verlos como profesionales, pasados los 20 años. Esos son los que sorprenden, porque por algunos motivos se saltaron el proceso junior, pero uno los ve jugar, y por el nivel de tenis, todos juegan increíble y hacen las cosas bien. Es muy importante que la gente entienda que el tenis no solo es pegarle a la pelota, sino que hay muchas cosas detrás. Es ver la rutina, cómo maneja las situaciones, entre otras cosas.


Tú estás ahí ahora, viendo la otra parte del jugador.


Es un camino, un proceso, y uno ve el partido, y generalmente uno ve solamente el resultado, pero detrás hay tantas cosas, y eso es lo bonito. Hay gente, buena onda… Al final, es un estilo de vida.


Como coach, ¿te gustaría sacar a algún chico de tu club a competir en torneos Futures o más?


Sí, cien por ciento. Quiero seguir en esto. Mi sueño es, que lo que estoy haciendo ahora, sea un buen proyecto, algo que se haga con ganas, que sea ordenado y de buena calidad.


¿Hay algún chico que pinte para bueno?


Hay niños buenos. Como dije, es un club social, pero hay buen nivel y hay que guiarlos bien, en las decisiones que se toman, qué hacer, cuánto jugar, y ver cómo vamos.


Finalmente, ¿a quién ves como campeón de Roland Garros, Wimbledon y US Open?


Voy con Norrie (risas). Los tres. Sinceramente, vamos semana a semana, pero no llega aún a la conversación el cómo nos podría ir en los Slams. Ya hizo semifinales de Wimbledon, y todos saben que es un jugador que sigue aprendiendo a jugar en todas las superficies, pero va a mejorar bastante en arcilla, y esa es una de las razones por las cuales estamos acá. Cada partido que juegue, hay que ver cómo podemos ser mejores que en el anterior. Eso es lo que te ayuda a llegar a ser número uno.

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