Lars Ulrich, de familia de tenistas, pero que cambió la raqueta por la batería




Torben Ulrich es una figura de culto entre los aficionados más acérrimos del tenis y su historia. El danés, famoso por su cabello largo y barba en sus años como profesional, que lo catalogaron como un rebelde. Un amante de la música, su carrera como tenista duró casi treinta años, en la cual llegó al 96 del mundo en las primeras actualizaciones del ranking ATP en 1973, cuando bordeaba el retiro. Sin embargo, los fanáticos de la música, y en especial de Metallica, lo conocen mejor por ser el padre del baterista Lars Ulrich.


La familia Ulrich está ligada al tenis danés desde los albores del deporte blanco. El patriarca, Einer Ulrich, fue el primer gran tenista oriundo de Dinamarca, alcanzando los octavos de final en Wimbledon en 1926, además de representar a su país en los Juegos Olímpicos de París en 1924, y jugar por Copa Davis en un total de 28 series, incluso enfrentando a Chile en 1929.


Sus dos hijos, Torben y Jorgen Ulrich también fueron tenistas, y ambos alcanzaron los octavos de final del Wimbledon, al igual que su padre, en 1959. Torben fue copero entre 1948 y 1978, mientras que Jorgen, el hermano menor, lo hizo entre 1952 y 1971.


El espíritu libre de Torben, que también tocaba el clarinete y el saxofón, lo llevaban a pasar sus noches parisinas en clubes de jazz, y no era visto en Roland Garros por las mañanas, por lo cual siempre debían programarlo por la tarde. Su pasión por la música, combinada con la vida itinerante de un tenista, lo llevó a asistir a muchos conciertos. Cuando Torben aún era tenista, llevó a su hijo Lars a un concierto de Deep Purple, algo que marcaría la vida del muchacho.


Torben llevaba a su hijo a los torneos, a lo que Guillermo Vilas recuerda que los sudamericanos de esos años actuaban como los "niñeros" de Lars cuando su padre jugaba. "Cuando él (Torben) jugaba, lo teníamos que cuidar, porque era chiquito, tenía 4-5 años. Entonces cuando jugaba, siempre se quería meter en la cancha. Y él (Lars) dijo, 'yo quiero ser músico'. Entonces le decíamos que tenía que ser como su padre. Al final, es un gran músico, llena estadios, y nosotros éramos los que lo cuidábamos. Jaime Fillol, a veces me tocaba a mí, Pato Cornejo y Marty Riessen éramos los que nos encargábamos del hijo cuando el padre jugaba para que no se meta dentro de la cancha", contaba el zurdo en Radio Continental en 2008.


Lars siguió los pasos de su padre en una cancha de tenis, y su nivel era lo suficientemente destacado para ser uno de los mejores juveniles de Dinamarca. Sus primeros raquetazos coincidieron también con la batería, la que aprendió a tocar a fines de los años 70. Fue así como su familia se mudó a Florida para inscribir a Lars en la academia de Nick Bollettieri en 1979, y al año siguiente a Newport Beach, California, donde iba a disputar su cupo en el equipo de tenis de la escuela de Corona del Mar, pero no lo consiguió.





"En Dinamarca era uno de los mejores jugadores del país, pero solo viven cinco millones de personas. Cuando llegamos a Newport Beach, no era lo suficientemente bueno para quedar en el equipo de tenis de Corona del Mar. No era ni siquiera uno de los 10 mejores jugadores en la calle donde vivía", comentaría Lars Ulrich en 2016.


Lo sucedido solo aumentó más sus ganas de dejar el tenis por el metal, citando como influencias a Iron Maiden, Saxon y Motorhead.. "Lo único que quería era formar una banda y tocar la batería". En 1981, publicó un anuncio en el diario buscando a otros músicos son gustos similares, y un tal James Hetfield lo respondió, y así nació Metallica. El resto, es historia.

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