“Soy de Estados Unidos, duro y puro”: Emilio Nava y su identidad antes del ChileOpen
- Ariel Román Espinoza
- hace 4 minutos
- 3 Min. de lectura

Sin un mayor cartel, pero con un gran paso por el circuito Challenger la temporada pasada, uno de las caras nuevas del ChileOpen para su edición 2026 es el estadounidense Emilio Nava. Proveniente de una familia de atletas olímpicos de México, tendrá un difícil desafío ante el italiano Matteo Berrettini en la primera ronda de Santiago.
Ganador de cuatro títulos Challenger en 2025, Nava llega con su mejor ranking histórico, 76°, al ChileOpen. "Estoy con mi mejor ranking hoy y estoy muy contento por eso. Estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho, y me siento muy bien teniendo este ranking", señala.
En 2025, comenzó a trabajar con el argentino Diego Cristin como entrenador, y eso implicó un cambio radical, pasando a jugar más torneos en arcilla, y ello lo llevó a jugar, con la excepción de Temuco, todos los torneos Challenger que se disputaron en Chile en 2025, obteniendo un título en Concepción. El norteamericano disfruta estando en el país: "Me siento muy cómodo. Me encanta Santiago, ojalá el nivel esté también para el partido del lunes o martes, Estoy listo y motivado para salir y dar un buen partido para la gente de Chile".
"Ya estoy acostumbrado a los cambios. Estuve buscando un entrenador, encontré a Diego e hicimos click. Estamos trabajando bastante bien y bastante duro", agrega sobre su relación con el coach argentino.
Antes de trabajar con Diego Cristin, Nava pasó varios años trabajando en Alicante, España, en la academia de Juan Carlos Ferrero, donde compartió además con Carlos Alcaraz y Pablo Carreño. De esos años, comenta que "me quedé ahí por cuatro años. Fue un momento de mi carrera bastante importante, y creo que aprendí muchísimo de Juan Carlos, de Carlos y de Carreño. En ese ambiente aprendí a ser más maduro, viviendo fuera de casa, y como dije, fue un momento muy importante para mí, y aprendí un montón".
"Yo conocí a Carlos cuando él tenía 15 años. Estábamos entrenando en la Academia y era un chico muy bueno, con mucho talento, y se veía que tenía algo diferente, algo especial, y ahora lo está demostrando. Cuando seguíamos entrenando juntos también intentaba aprender de él, aunque yo fuera mayor, porque él tenía algo diferente", agrega sobre entrenar por varios años junto al actual número uno del mundo.

La sangre de Emilio Nava es cien por ciento mexicana. Sus padres, Eduardo Nava, velocista, y Xóchitl Escobedo, tenista, compitieron por México en Juegos Olímpicos, y su primo, Ernesto Escobedo, representó a México en sus últimos años como profesional, llegando incluso a disputar Copa Davis para el conjunto azteca. No obstante, en ningún momento se le pasó por la cabeza representar al país de sus padres: "Sinceramente, no. Yo nací y crecí en Los Ángeles, y siempre me sentí más por el lado de Estados Unidos. Sí tengo sangre mexicana por mis padres, y estoy muy orgulloso de que ellos pudieron competir en las Olimpiadas, y tengo suerte de que sean mis padres. Aunque tenga esa sangre, nunca pensé que me pudiera cambiar a México. Pero, sí, soy de Estados Unidos, duro y puro", cierra Nava, que debutó por Copa Davis por Estados Unidos ante Hungría hace unas semanas, entre risas.




