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Wimbledon 2003: A 20 años del primer Grand Slam de Federer, que estuvo a punto de no ocurrir



La legendaria carrera de Roger Federer tuvo un antes y un después de Wimbledon 2003. El suizo siempre estuvo apuntado para lograr cosas grandes en el tenis, y su potencial estaba latente. Sin embargo, ese paso por la Catedral, donde consiguió el primero de veinte títulos de Grand Slam, estuvo a punto de quedar truncado a mitad de camino.


En 2001 había hecho historia al vencer en un dramático partido de Octavos de Final a Pete Sampras, quien había ganado las últimas cuatro ediciones del torneo, mostrando ese tenis que lo haría grande. No obstante, al año siguiente, siendo Top Ten, decepcionó al haber sido eliminado en la primera ronda ante Mario Ancic.


El fin de la temporada 2002 había sido difícil para el helvético, no en lo tenístico, sino que en lo personal: Uno de sus primeros entrenadores, su formador y gran amigo, Peter Carter, había fallecido en un accidente automovilístico mientras estaba de luna de miel en Sudáfrica, un viaje que la familia Federer había ayudado a planificar. Aquel triste episodio fue un punto de inflexión en su vida.


Ya en 2003, a pesar de una mala presentación en Roland Garros, donde perdió ante el peruano Luis Horna en la primera ronda, Federer se sacudió con un título en el ATP de Halle, su primer trofeo en pasto, y sin Sampras, que oficializaría su retiro meses más tarde en el US Open, el suizo llegaría a Londres como uno de los favoritos.


En Wimbledon, Federer se enfocó en pasar tiempo con su círculo más cercano: Su entonces novia, Mirka Vavrinec, y su coach Peter Lundgren. Y en las primeras rondas, ese enfoque funcionó: Solo perdió un set en ruta a los Octavos de Final, venciendo a Hyung-taik Lee, Stefan Koubek y Mardy Fish.


No obstante, en la cuarta ronda llegó la primera dificultad. Previo a su duelo ante Feliciano López, sintió una molestia en su espalda durante el calentamiento, y llamó al trainer al primer cambio de lado. Un nervio comprimido le causaba mucho dolor, al punto de que consideró abandonar un partido por primera vez en su carrera. Al momento de decirle adiós al circuito, diecinueve años más tarde, Federer se mantuvo sin retirarse en medio de un encuentro. El suizo venció en tres sets, y para su fortuna, una lluvia aplazó el torneo y tuvo un día extra para recuperar su espalda.




Luego de vencer al neerlandés Sjeng Schalken en Cuartos, en su primera semifinal de Grand Slam lo esperaba el estadounidense Andy Roddick, en lo que sería la primera de muchas batallas entre ambos en el césped de Wimbledon. Luego de que el oriundo de Nebraska desperdiciara un set point en el tiebreak del primer set, Roger dominó el resto del encuentro, entrando en una zona que con el paso de los años se convertiría en perfección y precisión. Con 61 winners y apenas 12 errores no forzados, Federer se impuso por 7-6 6-3 y 6-3 para acceder a su primera final Major.


Años más tarde, en su retrospectiva para la biografía de Federer, The Master, Roddick reconoció que el juego del nacido en Basilea era hecho para la superficie: "Era muy aparente que su juego encajaba de forma natural para el pasto, y algo de lo que no se habla mucho, es cómo el podía cambiar las cosas. Ha ganado Wimbledon quedándose en el fondo de cancha el 95% del tiempo, y también haciendo saque y red el 80% del tiempo. Dependiendo de las condiciones, fue capaz de adaptarse".





En la final, lo esperaba otro bombardero: El australiano Mark Philippoussis, que había encontrado un tenis increíble para llegar a la definición, encajándole 46 aces a André Agassi en la cuarta ronda. Sin embargo, Federer pudo resistir los potentes servicios de 'Scud', y con una serie de passing shots logró tomar una ventaja de dos sets a cero.


El suizo estaba jugando tan bien, que no enfrentó ningún break point en contra en la final. No obstante, la presión y la emoción recayeron sobre sus hombros en el tiebreak del tercer set. En el documental Roger Federer: Spirit of a Champion, el helvético recordó aquel momento, suplicando para no ser él quien definiera el partido, con cinco match points a favor. "Sólo haz un error, falla una bola, Mark. Sólo equivócate, para que yo no tenga que pegar un winner".


Y los deseos de Federer se cumplieron, cuando en el tercer punto de partido, Philippoussis mandó una devolución a la red para que el suizo se arrodillara en el césped y alzara sus brazos al cielo. Había conseguido el primero de muchos títulos de Grand Slam, derrotando al oceánico por 7-6(5) 6-2 y 7-6(3). Roger no pudo controlar sus emociones, y en una imagen que sería característica de sus títulos importantes, lágrimas caían de sus ojos al momento de recibir el trofeo.


Después de haber estado a nada de retirarse por primera vez de un partido, Federer continuó jugando con la facilidad de siempre, para ganar un torneo que sería el primer paso para convertirse en leyenda.



Fotos: Getty Images


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