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La esquiva Ensaladera: 2014, el año en el que Federer finalmente conquistó la Copa Davis



Eran otros tiempos. Cuando la Copa Davis aún se jugaba bajo el formato clásico, en 2014 vivió uno de sus últimos momentos de gloria... y de relevancia. Juramentados a ganarla, Roger Federer y Stanislas Wawrinka unieron fuerzas por última vez para llevar a Suiza a quedarse con la competición mundial por equipos, haciendo una dupla formidable.


La temporada no podía empezar de mejor forma para el elenco helvético. Stan Wawrinka dejaba de lado el estigma de que siempre le faltara algo para lograr cosas importantes. Jugando el mejor tenis de su vida, ganó su primer título de Grand Slam en el Australian Open, derrotando a Novak Djokovic, 9-7 en el quinto set en Cuartos de Final, y a Rafael Nadal, número uno del mundo en la definición.





El sorteo de la primera ronda, sin embargo, efectuado en septiembre de 2013, era del terror. Debían viajar a Serbia, donde podría aparecer Djokovic. Sin embargo, el entonces número dos del mundo se ausentó de la confrontación, y con Federer de regreso en la alineación, Suiza triunfó cómodamente en Novi Sad. Victorias tranquilas de las dos superestrellas en los dos singles, sumadas a un sorpresivo triunfo de Marco Chiudinelli y Michael Lammer en dobles, le daban un cómodo triunfo a Suiza en la primera ronda del Grupo Mundial. Por cumplir, ambos doblistas cayeron en sus partidos de singles, para cerrar la serie por 3-2 en favor de los visitantes.


Federer, el dos "mentiroso"

No hay nada más complicado que enfrentar a un rival top en Copa Davis, sobre todo si el número dos del país oponente es un tal Roger Federer. Eso le pasó a Kazajistán, que sufrió con el ranking de 'Su Majestad', que se convirtió en un 'team player' para Suiza en los Cuartos de Final en Ginebra.


La sorpresa se instalaba en el Palexpo de la bella ciudad lacustre, donde Wawrinka cayó en el primer punto ante Andrey Golubev, pero Federer era el sello de garantía. Roger no tuvo inconveniente alguno para derrotar al siempre copero Mikhail Kukushkin, para dejar pareja la serie para el sábado, que sería aún más chocante.


En esta ocasión, Federer y Wawrinka, campeones olímpicos en Beijing 2008, unían fuerzas para el dobles, donde, sin embargo, acumulaban tres derrotas consecutivas por la Davis. Y la racha se extendió. Golubev y Alexandr Nedovyesov daban el gran golpe al superar en cuatro apretados parciales a 'Federinka', para poner al equipo asiático 2-1 para los singles.




El cuarto punto tenía a un Wawrinka que pasaba por dudas, ante un Kukushkin que comenzó de gran forma, llevándose el primer set en un tiebreak. Kazajistán estuvo a dos sets de una sorpresa mayúscula, pero 'Stanimal' finalmente apareció. 6-7 6-4 6-4 y 6-4 fue el marcador con el que Suiza forzaba un quinto partido... para el que tenía guardado al entonces 17 veces campeón de Grand Slam. Tras un tenso primer set, Federer demostró toda su jerarquía para enviar a los europeos a semifinales por primera vez desde 2003.


La lucha por el uno de Suiza de cara a la semifinal

Tras la victoria sobre Kazajistán, quedaba muchísimo tiempo para la semifinal ante Italia, también en Ginebra, en septiembre. Pero la carrera para ser el número uno del país estaba latente. Wawrinka era el 3 del mundo y Federer el 4, y el momento en el tour estaba en favor de Stan, que superó a Roger en la final de Monte Carlo tan solo semanas tras la serie.


No obstante, el número uno del país estuvo en disputa directa en Wimbledon, donde en Cuartos de Final ambos suizos se enfrentaron, con victoria para Federer. Y así se mantuvo el ranking, con ambos como Top 5 de cara a la semifinal copera.


Suiza estaba mejor que nunca, y así lo demostró en el primer día de competencia: Dos sólidas presentaciones de Federer y Wawrinka, sobre Bolelli y Fognini, respectivamente, le daban el control de la serie a los locales.


Ambos singlistas italianos, campeones ese año del Australian Open en dobles, mantuvieron con vida a su país con un triunfo en cinco sets sobre Wawrinka y... Marco Chiudinelli. ¿Y Federer? - Preparado para dar el golpe de gracia. Y así fue: Roger superó en sets corridos a 'Fogna' para darle a Suiza el pase a la gran final, donde visitarían a Francia, muy seguramente en arcilla.





La polémica del Masters de Londres

El cierre de temporada dejaba aún dos objetivos para Federer y Wawrinka. El primero de ellos, las ATP Finals de Londres, donde se enfrentarían en semifinales. En un extenuante partido de casi tres horas, Roger salvó cuatro match points para imponerse en el tiebreak del tercer set, pero esa era la noticia menor.





Periódicos ingleses reportaron que Wawrinka se quejó de ruidos que provenían del banco de Federer, y en particular, de Mirka, la esposa del tenista. Esa era la polémica de la jornada, mientras que nada menos que John McEnroe le echaba más leña al fuego: Aseguraba que ambos suizos estuvieron discutiendo en camarines hasta largas horas de la noche sobre ello. El ambiente era tenso. Hasta se habló de que Mirka era una especie de "Yoko Ono" entre Roger y Stan.


Wawrinka había terminado totalmente acalambrado, mientras que Federer había sufrido una distensión en su espalda que lo dejó fuera de la final ante Djokovic. Y apenas cinco días después, debían enfrentar a Francia en Lille. Y en arcilla. Y ante 27 mil personas. Panorama negro.


Teamwork makes the dreamwork

La nube oscura que descansaba sobre la cabeza del equipo suizo, capitaneado por Severin Lüthi, coach de Federer, era completamente opuesta al panorama que tenía Francia: Con una plétora de jugadores a disposición, Les Bleus escogieron al mejor equipo disponible: Gaël Monfils, Jo-Wilfried Tsonga, Richard Gasquet y Julien Benneteau, todos dentro del Top 30, mientras que Suiza solo tenía a sus dos figuras a maltraer en el Top 100.


Federer solo pudo entrenar el jueves, y en el primer día de competencia se hizo notar. Wawrinka sacó la cara en el primer punto con una excelente victoria sobre un Tsonga visiblemente lesionado en cuatro sets, pero 'La Monf' pasó por arriba de Roger en el segundo duelo. Un 6-1 6-4 y 6-3 que sembraba muchísimas dudas.


Ahora, la decisión del dobles era clave en el triunvirato Lüthi-Federer-Wawrinka. Y salieron al todo o nada. Sabían que si ese partido se extendía, menores eran las posibilidades de Suiza de triunfar: Independiente de que Federer pudiera ganar el cuarto punto, un Monfils fresco y con sed de gloria aguardaba a un exhausto Stan en la definición. Sin embargo, los alpinos triunfaron ante todo pronóstico, y de manera convincente: 6-3 7-6 y 6-4 sobre Benneteau y Gasquet, con un Federer en plena forma, dictando el juego, y un Wawrinka inspirado en los momentos importantes. 2-1 Suiza, y más optimistas que nunca.





Sin Tsonga, que había superado a Roger en la final de Toronto ese año, Francia perdía a una carta importante. Y a los leones salió Richard Gasquet, que había perdido de forma aplastante en sus últimos cuatro partidos ante el número uno suizo. El galo no tuvo absolutamente nada que hacer en el cuarto punto. Federer dominó de principio a fin, con muchísimas variantes de juego, las cuales fue añadiendo a lo largo de la temporada, tras incorporar a Stefan Edberg a su equipo técnico. Y con un drop shot magistral, liquidaba la tarea. 6-4 6-2 y 6-2, para conquistar ese título que le faltaba en su vitrina: La Ensaladera de Plata. Finalmente, la Copa Davis era suya, y de Suiza.


En Lille, 27 mil personas, en ese entonces, un récord mundial para un partido de tenis, entre ellos, unos cinco mil suizos, aplaudían de pie la gesta de Federer y Wawrinka, que unieron sus fuerzas para convertirse en campeones del mundo.




Fotos. AFP - Getty Images

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