Roland Garros 1958: La primera gran remontada del tenis chileno



Cuando hablamos de remontadas históricas en el tenis chileno, las primeras que se vienen a la mente son aquellas de Nicolás Massú y Fernando González. Victorias como las de Atenas 2004, Buenos Aires 2002, Australia 2009 o por Copa Davis están frescas en el recuerdo del fanático del deporte blanco en el país. Pero para llegar a la primera remontada de tintes épicos, debemos remontarnos a Roland Garros 1958, más precisamente a la semifinal de aquella edición.


Los protagonistas

El australiano Ashley Cooper era el mejor tenista del momento. Doble campeón vigente de Australia, actual finalista de Wimbledon y el US Open, y semifinalista de Roland Garros el año anterior, llegaba a París en búsqueda de convertirse en el primer jugador tras Don Budge en ganar los cuatro torneos de Grand Slam en un mismo año. Cooper había sido considerado el número uno del mundo en 1957, y había tenido un paso relativamente sencillo en París hasta el momento. Solo había perdido un set en su debut, hasta llegar a los cuartos de final, donde venció en cinco sets al italiano Giuseppe Merlo.


Luis Ayala era el quinto preclasificado del torneo, habiendo llegado a Cuartos de Final en el US Open 1957, cayendo ante el eventual campeón Mal Anderson. El chileno venía de jugar cinco sets en la segunda ronda ante el indio Ramanathan Krishnan, y cuatro ante el italiano Nicola Pietrangeli en Octavos de Final, vengándose de la derrota que le había propinado el europeo en la misma ronda dos años atrás. La rivalidad entre Ayala y Pietrangeli trascendería incluso hasta el periodo de ambos como capitanes de Copa Davis. Tras dos intentos fallidos, el chileno finalmente consiguió superar la ronda de 16 mejores, y venció con comodidad al local Robert Haillet para acceder a su primera semifinal de Grand Slam.


El partido

Cinco mil personas repletaron el Stade Roland Garros, hoy denominado como Philippe Chatrier. El primer set fue una dura batalla. En ese tiempo no existían los tiebreaks, por lo que un set estilo Isner vs Mahut era perfectamente factible en cualquiera de los cinco parciales. Debieron jugarse veinte games para definir a quién tomaría la ventaja inicial, que el australiano se apropiaría por 11-9. El duelo seguía siendo un duro encuentro, pero Cooper estiró su ventaja llevándose la segunda manga por 6-4.


Lucho Ayala debía jugarse el todo o nada. El santiaguino rememora aquel momento en el libro En cinco sets de Juan Carlos Cappello: “Francamente, no me quedaba otra. Estaba jugando bien aún perdiendo esos dos primeros sets. (…) Al comenzar ese tercer set, estoy seguro de que los expertos ya habían escrito sus columnas explicando mi derrota”.


El tercer set vio al chileno mostrar ese espíritu de lucha tan característico del tenis sudamericano, ganando el tercer parcial por 6-4. Game on. La cuarta manga pese a ser más holgada en favor de Ayala, por testimonio propio del protagonista recuerda que había sido igual de pareja que todo el partido. No obstante, el 6-2 significaba que el finalista de Roland Garros se definiría en un quinto y definitivo set.


La tarea era más atractiva aún para Ayala, sabiendo que ningún varón sudamericano había llegado a la final de un Grand Slam. Solo Anita Lizana, sobrina de uno de sus formadores, Aurelio Lizana, era la única jugadora de esta parte del mundo en alcanzar una definición, ganando el US Open 21 años antes. La paridad del partido se rompió cuando el chileno quebró rápidamente en el quinto set, llegando a tener match point en 5-3 con el saque de Cooper. El oceánico quebró el servicio del nacional y se colocó 5-5. El pase a la final llegaba a un punto de muchísima tensión. Ayala logró romper el servicio para disponerse a servir por el encuentro una vez más, y no fallaría. 9-11 4-6 6-4 6-2 y 7-5 fue el marcador final del partido.


The one that got away

Lucho Ayala caería en la final ante Mervyn Rose en tres sets, lo que no empañaría la gran performance del chileno en el torneo. Nunca antes un tenista chileno había pasado de los Octavos de Final en este Grand Slam. Hasta hoy, es la única ocasión en la que un chileno ha vencido al número uno del mundo en uno de los cuatro Majors. Según Ayala, es el mejor triunfo de toda su carrera. “Esa semifinal contra Cooper fue como un resumen de mi carrera y mi vida, con los desafíos personales que enfrentara y las lecciones que aprendí en el proceso de materializar mis sueños mientras yo crecía en Chile”.


Ashley Cooper falleció este viernes 22 de mayo en Australia. En aquel 1958, ganó tres de los cuatro Grand Slams. Si no hubiera sido por el chileno Ayala, estaríamos hablando del segundo jugador en haber ganado el Grand Slam detrás de Don Budge, y antes de Rod Laver. En los obituarios locales y en entrevistas anteriores a Cooper, recuerdan este duelo como “the one that got away” (aquel que se escapó). “Estaba ganando dos sets a cero y acabé perdiendo en cinco. Me tomó mucho tiempo superar aquel partido”.

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